Con ganas y un buen calzado (sobretodo!) se puede disfrutar de Lisboa en un sólo día (nosotros estuvimos 1 finde de abril).
Saliendo del hotel cerca de Marques de Pombal, y después de ver la plaza y el parque, hay que ir a comprar la tarjeta de transporte público de 1 día (la 7 Colinas) recargable -0.5€-por 3.95€. Ideal coger el metro hasta Rato y caminar hasta el Jardim de Estrela, visitar la Igreja y coger el tranvía nº 28 justo delante. Es casi el principio de la línea, por lo que aúnpuedes sentarte. Conservado igual que desde sus orígenes, este tranvíate lleva hasta Graça subiendo por empinadas callejuelas. Con vistas de la ciudad desde el Miradauro da Graça, nos dirigimos al Castelo Sao Jorge. Descendemos hasta llegar a la Igreja de Sao Vicente. Vueltecita obligada por la Feria de Ladra, un mercadillo de 2ª mano con alguna cantina para degustar Porto, sandes de Benfina y demás platos típicos, con vistas al Panteao Nacional.
Siguiendo las vías del tranvía, bajamos por Alfama hasta la Catedral de Sé, pasando por muchos Miradauros. Caminamos hacia la Praça do Comercio, atravesando el Arco de Triumfo y pasamos por la Rua Augusta. Cruzamos Baixa en autobús para bajarnos en Praça D. Pedro IV (Rossio). Parada para picar Pan de Xoriço y buñuelos de Bacalhau. Paseo por Restauradores y Praça da Figueira e intento de coger el Elevador da Gloria (no está incluido en la 7 colinas).
Paseo hasta el Elevador de Santa Justa, estilo Torre Eiffel, que te sube al Convento do Carmo.
Placita ideal para descansar y refrescarse con un helado.
Ascensión hasta el Miradauro de Sao Pedro Alcantara y bajada por la Rua da Rosa atravesando el Barrio Alto, de estrechas y empinadas calles. Se llega directo al famoso Elevador da Bica, donde no pueden faltar las fotos de esta reliquia. Callejeo recomendado hasta el Miradauro de Santa Catarina y bajada hasta la Avenida 24 de Julio para coger el tranvía 15E e ir a Belém.
Visita a la Capilla del Monasterio de los Jeronimos. El claustro cierra a las 17h. Parada obligada n la Antiga Confeitaria de Belem para comprar sus famosos Pasteis. Si hace buen tiempo, lo ideal es comerlos al sol en el Parque Alfonso Alburquerque. El paseo al atardecer por la orilla del tajo, desde Padrao dos Descobrimentos hasta la espectacular Torre de Belem que se alza sobre el agua.
Vuelta al centro de Belem en tranvía (qué dolor de pies!!) para cenar Bacalhau Minolha y Arroz de Marisco en la Rua de Belem, acompañado de vino verde y un buen Porto de postre.
Si quedan fuerzas, las copas hay que tomarlas por las callejuelas del Barrio Alto.
Queda pendiente:
- Sardinas Assadas
- Escuchar Fado en las calles de Alfama
- Probar el licor de Cereza (Ginjinha)
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