Resumiendo, nuestra ruta fue: avión desde Barcelona a Bangkok (กรุงเทพมหานคร), donde cogimos un vuelo nacional Bangkok – Phuket (ภูเก็ต). Pasamos un día y una noche allí (esto tal vez lo obviaría, no me gustó la zona) y desde Phuket cogimos un barco hasta las Islas Phi Phi. Llegamos a Koh Phi Phi Don, la mayor de ellas y la única habitada. Ya recuperada después del tsunami, la oferta hotelera en la isla es muy amplia, igual que el tema restauración. Aunque no me guste el marisco, reconozco que nunca había visto gambas, gambones, langostas y demás tan grandes! Y tantas variedades a escoger como si se estuviese en una parada de mercado!
El agua cristalina, la arena, los taxi boats, la tranquilidad que se respira y la hospitalidad de los tailandeses, hacen obligatoria la parada en estas islas. Además, nosotros hicimos una excursión organizada (las ofertas también eran bastante amplias) a Koh Phi Phi Leh, en la que te incluían la comida, la merienda, el kit de snorkel y kayak además de todas las paradas en las islas paradisíacas como Kho Mai Pai, playas con monos y en Maya bay, la playa donde filmaron la película de “The Beach”, a la que tienes que llegar nadando y llevarte una cámara acuática. Lo recomiendo!
Los otros días estuvimos caminando por la selva, disfrutando de la flora y la fauna autóctona, de los desayunos de mil frutas diferentes y de los chiringuitos chill out con espectáculos de fuego y música en la arena. El mejor sunset que he visto nunca, donde se estrecha la isla en el centro, de una combinación de tonos rojos increíbles...
Después de 3 días geniales en las Phi Phi, reservamos un barco hasta Krabi y allí cogimos un taxi hasta Ao-Nang. Una vez allí, cogimos un taxi boat hacia Tonsai Beach. Llegamos a la zona de escalada y como en las veces anteriores escogimos el hotel-bungalow que nos pareció más chulo y mejor de precio. Hay que reconocer que esta zona era muy barata, y así como Railay era más turístico, Tonsai estaba destinado más al deporte de la roca. Las mejores noches que recuerdo fueron allí, con Moby de fondo y sabrosos milkshakes naturales, tumbados sobre tatamis mirando las estrellas.
Por no ir más cargados, nos dejamos la cuerda de escalada y el magnesio en casa (allí había de todo para alquilar). Paredes y boulder sobre la arena, que por la mañana quedaban al descubierto y al atardecer la marea el pie de vía…
Alquilamos durante más de 8 horas un kayak, para bordear la isla y llegar hasta algún islote y acantilados donde hacer psicoblock. Paramos en Railay Beach, que desde Tonsai también se puede ir andando por la jungla o aprovechar la bajada de la marea para ir por el agua.
Estuvimos 4 días por la zona, hasta que volvimos a Ao-Nang, desde donde volvimos a Phuket en una Van que iba recogiendo pasajeros y cogimos un vuelo a Bangkok, que ya teníamos reservado. Hay que añadir que la moneda tailandesa es el Baht, y que ahora, 1 bath son más o menos 2 céntimos de €uro. Los vuelos nacionales es lo que más caro nos salió…
La vuelta a Phuket sobraba, y es que nos sabíamos que podíamos haber volado a Krabi directamente…
En lugar de alojarnos en la zona más turística o mochilera de Tailandia, Khaosan, buscamos hotel en Silom. En la recepción reservamos la excursión a Ayutthaya (พระนครศรีอยุธยา), un parque histórico Patrimonio de la Humanidad. En Silom y Patpong es donde la gente suele hacer las compras y regalos muy bien de precio, entre imitaciones y regateos… además de que es un barrio con mucha actividad nocturna.
La excursión organizada estuvo genial, además de un poquito de historia que te cuentan los guías en un intento de inglés, te llevan a ver los WAT más impresionantes y significativos, el Palacio Real con jardines y lagos espectaculares, y algunos con elefantes en la entrada para darles de comer y pasear montados en ellos. Una vez terminada la visita al Parque, te llevan a hacer un “cruise” para volver a Silom por el Rio Charoen Krung, mientras comes de un buffet libre con comida y fruta tailandesa completísimo.
El transporte público es muy completo, lo ideal es coger el Sky Train para llegar al centro de la ciudad, lleno de comercios como el MBK, donde también está bien para comprar souvenirs. Otra ruta turística la hicimos desde Patpong hasta Khaosan, cogiendo el espress boat, una especie de autobuses acuáticos. Allí entramos al Palacio Real y al Wat Phra Kaen, espectaculares! Luego en el Wat Po, a ver el Buda Yacente (46 metros de buda tumbado de color dorado). Otras visitas obligadas son el Mercado de la Flores, en Hua-lampong y el Chinatown, además de picar cualquier pinchito o manjar de los puestos de la calle.
Y algo a lo que no me pude resistir para acabar el viaje: comer pancake y subirme en un Tuck tuck.
Un viaje INOLVIDABLE, sin duda !!! Invito a todo a aquel que pueda pagarse el vuelo hasta allí, ya que en el país aún pagando hoteles, cenas, comidas, excursiones, transportes, etc y comprando regalos te gastas muy poco dinero.
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